miércoles, 3 de agosto de 2011

Cielo de Agosto

Grises y azules que me recuerdan otros veranos,
bellos ribetes blancos, amarillos que sobresalen
entre nubes cargadas de agua,
vaticinio de tormenta que se logrará o no,
dependiendo quizás de la carga eléctrica,
que amaga con romper los tímpanos
de pusilánimes oidos de vidas inquietas.

Mi perro se asusta, presagiando la tormenta.
Olor a tierra mojada allá,
donde una cortina corrida dibuja el telón de agua
que da paso a la escena siguiente,
si quiere un sol reluciente,
inmiscuirse de lleno en ella,
dibujando con colores fluorescentes.

No sé qué está pasando,
pero desde luego pasa,
y yo, casi sin darme cuenta de lo que pasa.

Los días, los años, corren más raudos ahora
y me es imposible detenerlos
para que las sensaciones que antes perdí,
con juvenil y alevosa alegría,
vuelvan para ser consumidas con fruición, cada día.

No me importaría la perdida si soy capaz
de reconquistar el gusto por la vida más sagaz,
disfrutando de cada momento del día
cualquiera que fuese su discurrir, y en sintonía.

Periódicos

Los conozco desde siempre,
mi padre me los mostró desde bien pequeño.
Acudía todos los días al quiosco donde,
me sorprendió, le llamaban por su nombre.

Un hombrecillo, usando una familiaridad cercana,
le ofrecía a cambio de pocas monedas,
un librillo repleto de palabras y algunas imágenes.
Todo en blanco y negro.

Sobresalían siempre en primera página y en todos ellos,
cualquiera que fuese la marca perenne en su encabezamiento,
la noticia impactante del día, que no siempre coincidía en todos.
En letras gruesas y  sugestivas.

El me explicó que intentaban llamar la atención del mundo,
polarizado entonces, como hoy, en cuestiones de interés social y político
que debían de ser manejadas conforme al rigor de los cánones
pero con la tendencia partidista de su inclinación,
porque todos inclinaban su editorial al calor de sus benefactores
azules o rojos, aunque alguno se declarase Imparcial.

El lo recogía y lo doblaba con esmero, tras un primer vistazo,
poniéndolo bajo su brazo, cerca de la axila,
para devorarlo con fruición, una vez sentado en el sillón de casa.

Mi padre, como la mayoría de entonces, no había podido estudiar.
Las obligaciones familiares le echaron de casa en edad temprana,
por lo que tuvo que recurrir a los métodos autodidácticos en uso,
entre ellos: la Prensa.

El periódico cubrió con creces un objetivo primordial,
abrir a los iniciados en la lectura la posibilidad de discernimiento.
Existía debate y se fomentaba para que la calle rumiara su punto de vista
frente a un café, en los casinos de pueblo o en la tertulia de la plaza.

Asiduo al diario MADRID porque le parecía el más objetivo,
sufrimos todos en casa al saber de su desaparición,
por causas económicas decían,
aunque estas nunca quedaron claras.

Con  dos ediciones diarias, la vespertina tenía más enjundia
que la matinal ya que las noticias tenían que tomarse su tiempo,
hasta ser impresas, porque los medios para su difusión
no eran tan sofisticados ni había otros que les hicieran sombra.
La televisíón no se empezó a manifestar en España hasta 1956
y la Radio, al servicio del Régimen y su Diario Hablado,
solo convocaba a las familias para seriales y novelas radiofónicas.

Había pugna por publicar lo último y hasta de vez en cuando
aparecían ediciones especiales y se daba énfasis a lo cultural sobre lo social,
sin descartar como es lógico los anuncios, en solo una tinta,
y sin apenas mensajes subliminales.

Conseguían adhesiones inquebrantables que, de alguna manera,
marcaban al lector a simple vista, solo con ver qué periódico
llevaba en sus manos.

Este breve paseo por la historia más reciente del periodismo gráfico
nos conduce a nuestros días en que las noticias corren
a la velocidad de segundos; fotos a todo color
enviadas desde cualquier parte del mundo donde no hay días ni noches,
ni tan siquiera profesionales al frente porque basta un teléfono móvil,
en manos de un improvisado testigo, para dejar constancia de un hecho.

Quizás este desarrollo tan enorme haya influido también en sus fines.
El ser humano, ávido de noticias, se desayuna ya con ellas pero se siente más frágil
al ver cómo se ha corrompido el poder de quienes las manejan,
capaces de contagiar en el a cualquier agente vulnerable.
Murdoch, el indecente magnate mediático, ha destapado la Caja de Pandora
con sus ensueños de poder fáctico; ha conseguido ponernos en guardia
ante la noticia, para considerarla conseguida con fraude, alienante o
cuando menos, incapaz de movilizar como entonces los sentimientos.
También los periodístas deberán revisar su deontología, como abogados y economistas para ver si es acorde con lo que se espera de ellos
o si por el contrario es obstáculo para su deleznable progreso.

martes, 2 de agosto de 2011

Gotas de lluvia

Corre el agua buscando profundidad.
En su carrera arrastra materia frágil a la que no puede hacer frente
y se abandona a su suerte.

Las nubes descargan su agua,
a veces rápida y copiosa,
a veces lenta e insidiosa.

Al poco se empapa el ambiente,
se llena de frescor
y la hierba se yergue agradecida
mientras las flores aguantan como pueden
el brío que tenían.

Para mi es siempre bienvenida aunque, en ocasiones,
rebase sin pudor los cauces que la mantenían.

Tan diferente su escasez...
de tierras moribundas que esperan sedientas,
abriendo sus entrañas,
esperando penetren sin obstáculo,
por su cuerpo
gotas de rocío al menos
o de cualquiera que emane un cuerpo sudoroso.

Yo me quedo con su aspecto mas incómodo,
el de las gotas sobre tu cabeza,
la ropa mojada que te cala hasta los huesos,
ese frescor improvisado que en verano busca refugio
o el frío húmedo al que cierras puertas y ventanas
para que no cercene el calor de tu alma.

Si faltara,
quizás sucumbiría a la sed desesperante,
al miedo por vagar por el camino, errante,
sin saber sobrevivir, sin el elemento para mi mas importante.

miércoles, 6 de julio de 2011

Homenaje a Gloria Fuertes

Coetáneo de Gloria por un tiempo,
desaproveché el fulgor de su espíritu
para embarcarme con ella en su junco,
como tantas veces lo hiciera con otros muchos de mi generación.

Suele suceder,
las nimiedades se adueñan de nuestra sinrazón
y nos impiden vivir a lo grande.

Ahora recuerdo, sobre todo, su aspecto bonachón,
la placidez de un cuerpo orondo
y en su rostro
los ojos alegres y vivarachos de quien mira feliz,
interesados en encontrar compañía.

Para remate, su voz grave contando con increible sencillez
sus indiscutibles verdades.

Asumí su padrenuestro que estás en la Tierra
y lo llevo a menudo conmigo.
También su   Isla Ignorada  y   Escribir a lo que salga
manifestación suprema
de cuanto ocupa mi alma.

Ojalá algún día pudiera sentir como ella
pajaros en la cabeza
que crean que soy árbol y trinen tranquilos,
sabiéndose seguros,
cánticos imposibles para mis sencillos oidos.

¡Por Dios!, ¿quien dijo que fuiste vaga?
con todo cuanto trabajaste por darnos aliento
en la desesperanza.

La loca de los versos,
la que nunca hace nada,
edificó letra a letra muros de contención.
¡Precisamente contra la NADA!

Envidioso, quisiera ser como tú,
pobre y dichoso.
Bañarme en tus cascadas de paz
con el placer de ser ignorado también.

Nada mejor que disfrutar de un paisaje,
escuchar una bella canción,
vibrar a solas de emoción
cuando fluyen incapaces ensueños para algunos.

Pintores, poetas, ángeles...
todos se unieron a tí, sin duda,
componiendo partituras de luces, retazos, virtudes,
que siempre adornarán tu figura.

Nunca lo dudes,
para nosotros tú serás siempre
manifestación, camino y guía
en el mundo más inhumano de cada día.

sábado, 18 de junio de 2011

GRATIS

Disponer sin pagar,
en esta Sociedad nuestra que cabalga gozosa
por las llanuras fértiles del superdesarrollo,
se ha convertido para nuestra juventud
en una escopeta cargada de cañones cegados
con la que disparar al blanco facil de sus deseos.

Mucho hace que aprendimos los nuestros,
los de mi generación,
que todo, absolutamente todo,
tenía y tiene su precio.

Compraba golosinas con las sisas a mi madre
y me costaba luego el sufrimiento de verla después a ella,
con las perras justas para ir a la compra.

Disfrutaba ufano con mi ropa nueva de los domingos
pero sabía del doble valor de su precio
pagado al telero en pequeñas y largas cuotas de empeño.

Precio tenía también olvidar mis obligaciones
pagando con castigos las omisiones,
hasta el punto de cobrarse, con daño físico,
las usureras mentes de mis profesores.

Después, cuando mi frente empezó a sudar para ganarme el pan,
descubrí lo costoso que me resultaría emigrar hacia lares propios.

Intuí a los que dándote, te embargan,
a los que regalándote, te compran.

Gratis no hay nada, cariños,
ni tan siquiera esos que, complacientes,
se dan los amantes en celo.

Esperan recompensas de amor eterno.

No deberías confundir el tomar sin pagar
como un derecho sagrado que merezcamos todos,
mientras raudales de esfuerzo les cuestan a otros tus vilipendios.

Al menos, mientras no se extinga la propiedad,
alcanzada por trabajo en equidad,
o quizás mas bien usurpada con la ladina impiedad
en la que se mueve nuestra malsana sociedad.

En ella hay quien lo tiene todo gratis, es verdad,
niños que desde la cuna viven con felicidad
de las fortunas que sus progenitores lograron amasar
aunque algún día tengan que claudicar
de vivir siempre en la vacuidad.

La gratuidad será el magnífico bien entendido
entre quienes no esperan mas recompensa
que el pasar por esta vida soñando con que el placer
y no el dinero sean la flor y no asqueroso testigo.



Por eso gratis es el eufemismo capaz de edulcorar
a quienes disfrutan sin mas, consumiéndolo todo,
sin ponerle precio al medrar.

martes, 14 de junio de 2011

VERBO DE CONJUGACION PRIMERA

                            Comunicar:
Hermoso verbo de dificultad extrema.

Cuatro sílabas unidas desde su etimología
y que todo el mundo entiende.

En ese menester me muestro,
unas veces escaso y otras sobrado,
sin llegar a ser o con la torpeza de desparramar
lo que pretendí decir, lo que me propuse expresar.

Por ello... permíteme, tu que me escuchas o sientes,
un esfuerzo o tal vez varios.

Oyeme desde ahora con mas atención y,
como si de traducción simultánea se tratara,
analiza mi ánimo y da sentido al gesto,
a la mueca que siempre refleja, aún sin quererlo, el espejo del alma.

Sé que no es pueril lo que te pido,
aunque sean los niños en su inocencia,
quienes mejor encarnen la figura del traductor.

Oir significa despojarte de ti,
poseer la intención de comprender lo que quiero decirte,
que va mas allá de lo que digo.

El gesto es también intención,
avalada por la improvisación,
natural en su creación.

Tras toda esta parrafada,
espero que me resulte mas sencillo decirte que te quiero
y además unirlo a la mirada abierta,
al acercamiento táctil que tanto necesito.

Si acaso enmudeciera,
será quizás porque no encuentre,
no halle la valentía suficiente para mostrar que ya,
ni tan siquiera una palabra bana,
sustenta a un amor empobrecido.

Tiemblo y a veces me dan preocupación incluso mis palabras,
esas señoritas caprichosas capaces de jugarme malas pasadas y ofenderte,
herir tu sensible corazón inflamado y que esa herida te haga enmudecer también.

Desearé entonces emular a tu mascota,
que no necesita de palabras,
le basta con agitar su rabo y esperar, impaciente, al raso,
con la mirada fija en el punto por el que escapaste de su compañía.

lunes, 13 de junio de 2011

De la virtud irreal

Todo el mundo anhela la virtud,
incluso hasta el mas déspota y despiadado
busca en su integridad de ánimo para colmarse a si mismo
y llegar a la cúspide de lo que sea,
aunque ello incluya saberse odiado y temido a partes iguales.

Me resisto a pensar en que los malos carezcan de virtud
aunque solo sea la de buscar con ahinco la maldad que persiguen
confiando en que será su bondad,
teñida de oración pasiva.

Bueno para mi, malo para los demás,
es quizás lo que se dé en pensar,
quien obra con maquiavélica pujanza
para conseguir sus fines inconfesables.

Ocurrirán en sus conciencias fenómenos
que las confundan y alteren sus conclusiones
frunciéndolas con modestia de llamativos adornos
que no son capaces de soportar los jirones.

Son los otros los malos,
los incapaces de asumir su predestinado destino,
incorregibles en su afán de protestarlo todo
y de no aceptar nada.

Deberíamos desaconsejar a nuestra mente complaciente
cuando el yerro se presente,
para que no nos justifique impunemente
nadando en las traidoras aguas del sosiego.

No hay maldad ni bondad atribuidas a un alma
por el solo hecho de vivir en un cuerpo.
Las vamos incorporando en nuestra vida
a medida que las experimentamos
con el placer que ambas nos dan
recompensando los bajos instintos
o salvándonos de malos sentimientos.

No somos puros seres humanos,
somos animales racionales con instintos
a veces irracionales,
que despedazaríamos al contrario, llegado el caso,
si de salir indemne se trata
de la lucha encarnizada que a todos nos arrebata.